La Ciudad Aeroportuaria del Ocio y la Investigación de Alhaurín de la Torre se concibe desde su inicio como un proyecto responsable con la sociedad y el medio ambiente. Una buena prueba de ello es el plan estratégico CSI-IDEA, cuyas siglas responden al nombre de Centro de Servicios Integrados para el Impulso y Desarrollo estratégico aeroportuario, dentro del cual se engloban dos edificios totalmente vanguardistas ya en fase de construcción gracias a la cofinanciación de fondos europeos del programa  FEDER.

Edificio sede de la ciudad aeroportuaria. Edificio inteligente

El edificio de energía cero, que será la sede de la futura ciudad aeroportuaria,  se concibe como una oficina piloto que permita la experiencia directa con una edificación sostenible como modelo para futuros promotores y usuarios. El sobrecoste, de tan solo un 5% sobre una construcción convencional, junto con la difusión de los resultados de la monitorización del edificio será una herramienta excelente para promover la construcción sostenible en el área. La edificación contará con la certificación ambiental del Green Building Council España (GBCe), siendo el primer edificio en Andalucía con dicha certificación.

 

verde

Estrategias de construcción

El uso de la vegetación como un elemento constructivo más en fachadas
Diseño pasivo para reducir la demanda del edificio
Sobreaislamiento de la envolvente
Aprovechamiento de la inercia térmica de cerramiento y forjados
Uso de sistemas eficientes de iluminación y climatización
Aprovechamiento para calefacción
Generación de energía eléctrica fotovoltaica en la parcela para un consumo nulo.
Reducción del consumo del agua y de la generación de residuos
Aprovechamiento de aguas pluviales
Uso de materiales reciclados y reciclables
Control de la calidad y el confort interior

Edificio destinado a la promoción de la ciudad aeroportuaria

Este inmueble responde a un proyecto innovador, que destaca por su arquitectura singular y por los niveles más altos en lo que se refiere a la eficiencia energética y sostenibilidad ambiental.

Para mantener el espíritu de la ciudad aeroportuaria patente, el diseño de esta construcción se ha inspirado en los hangares de la aviación. El edificio cuenta con 2.000m2 ocupados por una sala polivalente de muestras con aseos, camerinos, office y almacén, y otros cuatro espacios polivalentes que permitan albergar reuniones, talleres, conferencias, aulas y pequeñas exposiciones. Su carácter único y pionero se reflejará en un original diseño: un gran lucernario exterior, retroiluminado desde el interior, como un faro, que permite su visibilidad desde la hiperronda en su acceso a Alhaurín de la Torre. Esta construcción se utiliza asimismo como chimenea solar de la edificación durante los meses estivales, pues el aire calentado en su interior a través de sus cerramientos de vidrio y acero actuará como tiro natural de la sala, favoreciendo una corriente de aire interior que succione el aire caliente de la sala. Durante el invierno, el aire calentado a través de su cerramiento como invernadero se aprovechara para la calefaccion natural de la sala.

La edificación se ha desarrollado bajo muchas de las estrategias de sostenibilidad que guían el diseño del edificio inteligente. De esta forma, el edificio tiene la misma envolvente metálica con sobreaislamiento; la misma forma de cubierta que favorece la ventilación natural; cubiertas ajardinadas; medidas pasivas de protección de huecos; selección de vidrios; aperturas motorizadas para enfriamiento nocturno; control integrado de la iluminación y la climatización; elección de equipos eficientes de climatización; aprovechamiento de las aguas pluviales para riego; equipamiento sanitario para reducir el consumo de agua interna; acabados interiores que garantizan la extracción responsable y libres de compuestos tóxicos; materiales de bajo impacto ambiental; materiales que aseguran su reciclabilidad; un plan específico de aprovechamiento de los residuos de la construcción; un plan de prevención de la contaminación en la obra; un plan de demolición selectivo; ajardinamiento circundante; pavimentos exteriores drenantes; y mejora del aislamiento acústico sobre la normativa.

Por su parte, en el resto de las futuras edificaciones se aboga por el uso de las cubiertas vegetales. Este tipo de cubiertas ofrecen importante beneficios paisajísticos y ambientales.

Convierten el espacio que ocupa el edificio en una superficie naturalizada y mejoran el microclima del entorno, además de presentar unas propiedades de aislamiento muy buenas para las funciones de protección, impermeabilización, aislamiento térmico y acústico, así como grandes ventajas de eficiencia energética.

Siguiendo en esta línea toda la urbanización del nuevo modelo aeroportuario se ha planificado desde la calidad, secundando la premisa de que un diseño urbano de calidad genera calidad de vida.

El Río Guadalhorce al Norte y el Arroyo del Valle al Oeste constituyen fronteras naturales de la ciudad que, junto a sus áreas de servidumbre y protección, están llamadas a constituir ejes fundamentales del sistema de espacios libres (parque fluvial).

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En las áreas de uso residencial, el diseño da prioridad a los espacios públicos dotándolos de zonas verdes, tanto es así que de las 380 hectáreas totales del terreno, 280 irán destinadas a zonas verdes, áreas libres y equipamientos.

La ciudad aeroportuaria se ha planeado para recuperar al máximo espacio para el ciudadano, construyendo una ciudad a escala humana. Contará con 13 kms de carril bus, 22 kms de itinerarios peatonales, 28 kms de carril bici y una red de calles anchas para un tráfico fluido, todas ellas con un pavimento especial que absorbe el ruido, reduciendo así la contaminación acústica.

Todos estos detalles contribuirán a la creación de la calidez y calidad necesarias para conseguir las mejores condiciones de trabajo y de vida de profesionales y ejecutivos.